February 19-April 16, 2026

A lo largo de más de medio siglo, Nessim Bassan ha desarrollado una obra que respira movimiento, una constelación visual que se expande desde lo íntimo hacia lo infinito. Sus imágenes, surgidas como destellos de un territorio emocional profundo, encuentran su cauce en composiciones donde la sensibilidad y el rigor dialogan sin fricción. En su universo plástico, las formas parecen obedecer a una energía silenciosa que las ordena, revelando un pensamiento capaz de transformar la emoción en estructura, y la estructura en poesía.

El origen de este recorrido se sitúa en la década de los sesenta, cuando las primeras piezas del artista, dotadas ya de un sello personal inconfundible, llamaron la atención de figuras fundamentales como Thomas Messer y José Gómez Sicre. Sus miradas críticas abrieron para Bassan las puertas del Museo de Arte de las Américas en Washington DC, un espacio que marcaría el inicio de su trayectoria internacional y que hoy vuelve a acoger su obra, en un gesto de retorno y reafirmación.

Con el paso de los años, Bassan ha tejido un lenguaje propio hecho de capas, texturas y materiales que se entrelazan con naturalidad. Papel, madera y pigmentos conforman paisajes donde la sutileza se convierte en norma. Su paleta, dominada por la levedad del blanco y de los tonos suaves, se ve interrumpida por acentos cromáticos precisos que parecen surgir como revelaciones. En cada pieza se percibe la búsqueda de un orden interior, de una armonía que se despliega sin estridencias y que invita al espectador a adentrarse en territorios donde lo real convive con lo imaginado.

Las obras de Bassan oscilan entre la geometría y la ensoñación. Círculos, líneas, hilos, superficies tensadas o superpuestas forman entramados que se acercan, a veces, a lo matemático, y otras, a un gesto libre que roza la alucinación. La luz juega un papel decisivo en estas composiciones: se filtra, se posa, rebota; revela zonas ocultas y acentúa los ritmos internos de la obra. El resultado son espacios que parecen respirar, mundos que se despliegan como si fueran mapas de una memoria que aún se está escribiendo.

Exhibir nuevamente en el Museo de Arte de las Américas representa para Bassan no solo un regreso, sino una posibilidad de mostrar la madurez de un pensamiento visual que ha crecido en espiral, alimentado por la intuición, la disciplina y la delicadeza. Ante estas piezas, el espectador ingresa en un territorio donde la imaginación adquiere forma, donde cada detalle es una puerta y cada gesto, una invitación a recorrer lo invisible.

Curador: Pancho López

 

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