29 de abril-17 de julio, 2026

Esta muestra reúne a un grupo de artistas que crean desde el interior de las prisiones de Cuba. Su título alude a los efectos que estas prisiones surten en toda la ciudadanía, fomentando el temor de reunirse, protestar o incluso expresar su descontento en redes sociales.

Cuba se encuentra entre los cinco países con mayor tasa per cápita de población penal del mundo. Desde al menos 2003, ningún organismo internacional ha recibido autorización del Estado de Cuba para visitar las cárceles. Son estas las condiciones donde estos artistas crean. Se aferran a la belleza de una puesta de sol que imaginan más de lo que ven, al recuerdo del hijo que quedó atrás, o al de la madre. A través de sus creaciones, crece un mundo nuevo dentro de la oscuridad, pero también dentro de ellos mismos, cuestionando la relación entre sus vidas, su arte, y las condiciones de ejercer un debate público abierto.

La pieza elegida para representar la exhibición, de Luis Manuel Otero Alcántara, muestra que el corazón aún late dentro de la prisión.

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